Testo di Julia Herrera



Barcelona, 1 Noviembre 2016

Podría definirse la pintura de Marco Greppi como una provocación a la curiosidad; al misterio, la ensoñación, los símbolos, la intriga, todos estos o otros aspectos forman parte del íntimo ambiente, que define su obra.
Una envolvente nebulosa cubre las formas de sus composiciones obligando a la observación para descubrir suave y lentamente, un trazado en pasteles que va definiendo la escena y el objetivo final de sus cuadros. Greppi quiere sinuosamente transformar un antiguo pasado en presente, dando vida a una época contemporánea de ambientes románticos, sensuales, en donde la sociedad pierde su definida identidad dejando también entrever la faceta maquiavélica de determinados individuos.
Los fantasmas de la noche, los misterios de los sueños, todo un mundo onírico observado desde la concepción de una técnica que el artista utiliza a partir de un importante período de estudio, dejándose llevar, por la influencia de importantes maestros actuales y de los grandes artistas del cinquecento como Tiziano, Tintoretto, El greco, Caravaggio, entre otros. Emborracha sus pinturas permitiendo con un libre albedrio que la imaginación del vidente decida si se trata de un clásico o de una obra contemporánea. Si el escenario es la esquina de un antiguo barrio londinense, donde la prostitución y la delincuencia se aglutinaban, los alrededores de una discoteca durante la madrugada de nuestro presente o las tenebrosas intrigas de los Borgia.
Nos encontramos ante una pintura que emana una aparente imperfección, producto de una mano en ocasiones aparentemente infantil, pudiéramos decir que es la creación de un incipiente adolescente, o la respuesta de una mente oscura que quiere o pretende definir un fuerte deseo interno. Siempre la sensibilidad, la delicadeza y la ternura de este artista, quedan de manifiesto en la expresión, de su original obra.

(Julia Herrera de Salas, Asociación española Críticos de arte )